Hay momentos en la vida que parecen eternos mientras los estamos viviendo, pero que, cuando terminan, nos damos cuenta de lo rápido que han pasado. El embarazo es uno de ellos.
Durante nueve meses tu cuerpo cambia, tu corazón se llena de ilusión y comienzas a imaginar cómo será la personita que está creciendo dentro de ti. Cada patadita, cada ecografía, cada ilusión compartida con tu pareja y con tu familia forman parte de una historia que solo ocurre una vez con cada embarazo.
Y, sin embargo, cuando tu bebé llega al mundo, todo cambia tan deprisa que muchas mamás me dicen la misma frase:
” Que rápido pasa todo”
Por eso una sesión de fotografía de embarazo no consiste simplemente en hacer imágenes bonitas. Es la oportunidad de detener el tiempo y conservar para siempre el comienzo de vuestra historia como familia.
Una sesión de embarazo es mucho más que una sesión de fotos
Cuando una futura mamá llega al estudio suele hacerlo con ilusión… pero también con muchos nervios.
Algunas piensan que no son fotogénicas.
Otras creen que han cogido demasiado peso.
Hay quien se siente incómoda con los cambios de su cuerpo o piensa que ya no se reconoce frente al espejo.
Y todas esas emociones son completamente normales.
Precisamente por eso, mi trabajo no consiste solo en hacer fotografías. Mi misión es que te sientas cómoda, tranquila y bonita, para que cuando vuelvas a mirar estas imágenes dentro de diez o veinte años recuerdes cómo te sentías mientras esperabas a tu bebé.
Porque dentro de esa barriga ya existe una historia de amor.
Y merece ser recordada.
“No me veo guapa embarazada”
Si hay una frase que escucho con frecuencia es esta.
Muchas mujeres llegan convencidas de que no saldrán bien en las fotografías porque sienten que su cuerpo ha cambiado demasiado.
Sin embargo, ocurre algo muy bonito.
Durante la sesión dejan de pensar en su aspecto y empiezan a disfrutar del momento.
La luz, los vestidos, la forma de colocar las manos, la delicadeza de cada pose y el ambiente tranquilo hacen que poco a poco vuelvan a verse con otros ojos.
No buscamos la perfección.
Buscamos autenticidad.
Queremos mostrar la fuerza, la ternura y la belleza de una mujer que está creando vida.
Y eso siempre es precioso.
¿Cuál es el mejor momento para hacer una sesión de embarazo?
La mayoría de las sesiones se realizan entre la semana 28 y la 35 de embarazo.
En ese momento la barriga ya tiene una forma preciosa y, normalmente, la mamá todavía se siente con suficiente energía para disfrutar de la experiencia.
Si esperas demasiado, es posible que el cansancio, la hinchazón o las molestias hagan que la sesión resulte menos cómoda.
Por eso siempre recomiendo reservar con varios meses de antelación, especialmente si deseas una fecha concreta.
¿Y si nunca me he hecho fotos profesionales?
No necesitas experiencia.
No tienes que saber posar.
Ni preguntarte constantemente qué hacer con las manos.
Durante toda la sesión iré guiándote de forma natural para que cada fotografía refleje tu esencia.
Lo más importante no es posar.
Lo importante es sentir.
Porque las emociones verdaderas nunca pasan de moda.
Vestidos y asesoramiento para que solo tengas que disfrutar
Uno de los aspectos que más preocupa a las futuras mamás es la ropa.
¿Qué me pongo?
¿Y si nada me queda bien?
¿Tengo que comprar un vestido?
Para que no tengas que preocuparte por nada, en el estudio encontrarás una cuidada colección de vestidos de maternidad seleccionados para favorecer diferentes siluetas y estilos.
Antes de la sesión también recibirás asesoramiento para elegir los colores, los complementos y el vestuario que mejor encajen con vuestra personalidad.
Así podrás venir simplemente a disfrutar de la experiencia.
Una historia que también pertenece a papá y a los hermanos
Aunque la protagonista sea la futura mamá, esta historia no habla únicamente de ella.
Habla de una familia que está creciendo.
Por eso siempre me encanta que la pareja participe y, si ya tenéis hijos, que ellos también formen parte de este recuerdo.
Las miradas, los abrazos, las caricias sobre la barriga y las sonrisas espontáneas son las fotografías que con el paso del tiempo adquieren un valor incalculable.
Dentro de unos años estas fotografías significarán mucho más
Hoy probablemente pienses que estas imágenes son para ti.
Pero algún día también serán para vuestro hijo.
Le enseñarán cuánto amor le esperaba antes incluso de nacer.
Podrá verse creciendo dentro de la barriga de su mamá.
Descubrirá la emoción con la que lo esperabais.
Y entenderá que, mucho antes de conocer su rostro, ya ocupaba el lugar más importante de vuestro corazón.
Ese es el verdadero valor de una sesión de embarazo.
No es una moda.
No es un capricho.
Es una parte de vuestra historia familiar.
Fotografía de embarazo en Toledo: un recuerdo que conservará toda la vida
Cada embarazo es diferente.
Cada familia tiene su propia historia.
Por eso cada sesión se prepara con calma, cuidando cada detalle para que os sintáis cómodos desde el primer momento.
Mi objetivo no es solo crear fotografías bonitas.
Quiero que, cada vez que volváis a abrir vuestro álbum dentro de diez, veinte o treinta años, podáis volver a sentir exactamente la misma emoción que vivisteis mientras esperabais la llegada de vuestro bebé.
Porque hay recuerdos que el tiempo nunca debería borrar.
Y este, sin duda, es uno de ellos.
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